miércoles, 15 de junio de 2011

Campo de concentración de Auschwitz


El campo de concentración Auschwitz-Birkenau fue un complejo formado por diversos campos de concentración, de experimentación médica1 y de exterminio en masa de prisioneros construido por el régimen de la Alemania nazi tras la invasión de Polonia de 1939, al principio de la Segunda Guerra Mundial.

Situado a unos 43 km al oeste de Cracovia fue el mayor centro de exterminio de la historia del nazismo, donde se calcula que fueron asesinados entre 1,5 millones y 2,5 millones de personas, la gran mayoría de ellas judías, además de eslavos, prisioneros de guerra, etc,1 además de medio millón por enfermedades y hambre.1

En la puerta de entrada a uno de los diversos campos que componían el complejo (Auschwitz I) se puede leer el lema en alemán Arbeit macht frei (el trabajo hace libre) con el que eran recibidos los deportados por las fuerzas SS que custodiaban el centro durante el periodo de funcionamiento, desde su apertura en mayo de 1940 hasta el 27 de enero de 1945, cuando fue liberado por el ejército soviético.

Bajo la dirección superior de Heinrich Himmler, el oficial SS Obersturmbannführer Rudolf Höß fue su director hasta el verano de 1943, siendo reemplazado por Arthur Liebehensche y Richard. Höß, capturado por los aliados, daría testimonio en los Procesos de Núremberg antes de ser procesado y condenado a muerte por ahorcamiento en 1947 delante del crematorio de Auschwitz I. Liebehenschel fue también juzgado por un tribunal polaco y ejecutado en 1948. Baer logró evadirse y vivir bajo una identidad falsa en Hamburgo, hasta que fue reconocido y arrestado. Se suicidó en prisión poco antes de iniciarse su proceso en1963.

Al ser uno de los lugares de mayor simbolismo del Holocausto, en 1979 fue declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.

La Alemania nazi construyó a partir de 1940 varios Campos de concentración y un campo de exterminio en Auschwitz, que, al igual que el resto de los campos de concentración, eran manejados por las Schutzstaffel (SS) dirigidas por Heinrich Himmler. Los comandantes del campo fueron Rudolf Höß (a veces escrito "Hoess") hasta el verano de 1943, al que le siguieronArthur Liebehenschel y Richard Baer.

Cerca de 6.500 miembros de las SS sirvieron en Auschwitz realizando pequeñas o grandes tareas con el objetivo de lograr la denominada solución final al "problema judío" o "cuestión judía". La mayoría de ellos sobrevivieron a la guerra. Con las primeras prisioneras, llegaron también las primeras vigilantes al campo en marzo de 1942 trasladadas desde el campo de Ravensbrück, en Alemania. El campo femenino fue mudado a Auschwitz Birkenau en octubre de 1942, y María Mandel fue nombrada jefa de vigilancia. Cerca de un total de 1.000 hombres y 200 mujeres de las SS sirvieron de vigilantes en todo el complejo de Auschwitz. De entre todos los funcionarios, solamente 750 fueron llevados a juicio, casi todos en relación con crímenes contra la población polaca. Höß dio una descripción detallada del funcionamiento del campo durante su interrogatorio en el Juicio de Nuremberg, detalles que complementó en su autobiografía. Höß fue ejecutado en 1947 en frente de la entrada al crematorio de Auschwitz I.

Desde 1940, Witold Pilecki, un soldado de la Armia Krajowa (organización de resistencia polaca a la ocupación nazi) fue voluntario para ser llevado como prisionero a Auschwitz y obtuvo una considerable cantidad de información que fue llevada a Varsovia y de allí a Londres. Por otra parte, los aliados tenían información aérea detallada de los campos desde mayo de 1944. Dos prisioneros fugados (Rudolph Vrba y Alfred Wetzler) habían reunido descripciones precisas y mapas que llegaron a los aliados durante el verano de 1944. El 13 de septiembre de 1944, bombarderos de los Estados Unidos atacaron la fábrica de Buna Werke asociada con Auschwitz III, destruyéndola parcialmente.

El 17 de enero de 1945, ante la inminente llegada del Ejército ruso, el personal nazi inició la evacuación de Auschwitz. La mayoría de los prisioneros debieron marchar hacia el oeste. Aquellos demasiado débiles para caminar fueron dejados atrás. Cerca de 7.600 prisioneros fueron liberados por el Ejército Rojo el 27 de enero de 1945.

Durante los años de funcionamiento del campo, cerca de 700 prisioneros intentaron escapar del mismo, de los cuales sólo 300 lo lograron. La pena aplicada por intento de fuga era generalmente la muerte por inanición, y sus familias eran arrestadas e internadas en Auschwitz para ser exhibidas como advertencia a otros prisioneros. El número total de muertes producidas en Auschwitz está todavía en debate, pero se estima que entre un millón y un millón quinientas mil personas fueron exterminadas allí.

En enero de 1945, las tropas soviéticas entraron a Auschwitz y liberaron a los prisioneros que quedaban, en gran parte los que estaban confinados en la enfermería y los que no poseían ya las facultades físicas para verse envueltos en las marchas de la muerte.

Después de la guerra, los rusos detuvieron a la mayoría del personal del campo de concentración de Auschwit. Éstos fueron juzgados por las autoridades rusas o entregados a las Cortes Judiciales polacas.

El principal responsable de las operaciones del campo, SS Obersturmbannführer Rudolf Höss, fue capturado por los británicos y enviado aPolonia, donde fue juzgado por sus crímenes contra la humanidad, no sin antes haber sido testigo de descargo contra Ernst Kaltenbrunneren el Juicio de Núremberg. Höss fue condenado a muerte y ahorcado el 16 de abril de 1947 en las instalaciones de Auschwitz. Entre el 24 de noviembre y el 22 de diciembre de 1947, 40 antiguos oficiales y soldados de la SS que habían prestado servicio en el campo fueron juzgados en el primer juicio de Auschwitz, realizado en Cracovia. Varios fueron condenados a muerte y los demás a largas penas de prisión.

martes, 14 de junio de 2011

Portafolios 3ª Evaluación

- Lo que ya sabía.
Como se acabó la 2ª Guerra Mundial, con el suicidio de Hitler.
- ¿ Qué he aprendido?
La 1ª y 2ª Guerra Mundial.
- ¿Cómo lo he aprendido?
Estudiando y realizando los cuestionarios.
- ¿Qué no he aprendido?
El desembarco en Normandía.
- ¿Qué puedo hacer para comprenderlo?
Hacer esquemas y preguntar las dudas al profesor.
- ¿ Qué me interesa y qué no?
Lo que más me ha interesado es la 2ª Guerra Mundial, y lo que menos me ha interesado ha sido la parte del desembarco de Normandía.
- ¿ Qué me interesa y qué no?
Lo que más me a interesado ha sido la 2ª Guerra Mundial.
- ¿De qué modo aprendo mejor?
Estudiando y buscando información en internet.
- ¿Qué dudas he resuelto?
Como comenzaban ambas Guerras Mundiales.
- ¿Investigo o amplío?
Investigo
- Mis mejores trabajos.
La Unión Europea.

domingo, 12 de junio de 2011

Stalin

Político soviético. Hijo de un humilde zapatero georgiano, a los quince años Stalin ingresó con una beca en el seminario ortodoxo de Tbilisi, donde se reveló como un alumno brillante, aunque fue expulsado al ser sorprendido cuando repartía propaganda del Partido Socialista georgiano, en el que había ingresado en 1898.

Como prosiguiera sus actividades revolucionarias, en 1902 fue detenido y deportado a Siberia. Dos años más tarde Stalin logró evadirse y volver a


Tbilisi, donde se adhirió al ala bolchevique del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR). Intervino en la revolución de 1905 y en las huelgas de Bakú de 1907, tras las cuales fue nuevamente detenido y enviado a Siberia, de donde huyó en 1911.

Stalin ingresó entonces en el comité central del POSDR y, designado presidente del Politburó, viajó a Viena, donde escribió El marxismo y el problema de las nacionalidades y adoptó definitivamente el apelativo de Stalin (acero).

Contactó con Lenin y se le encargó la edición de Pravda, pero, detenido en Petrogrado, permaneció en prisión hasta 1917, cuando estalló la revolución bolchevique de febrero. Tras el fracaso de ésta y la marcha de Lenin a Finlandia, Stalin pasó a dirigir Pravda, al tiempo que tomaba parte activa en la preparación de una nueva revuelta.

Al estallar la Revolución de Octubre Stalin formó parte del gobierno revolucionario como comisario de nacionalidades, cargo que desempeñó hasta 1922 y en cuyo ejercicio escribió la Declaración de los derechos de los pueblos de Rusia, texto que preludiaba la organización del Estado soviético.

Durante la guerra civil Stalin colaboró eficazmente en las defensas de Petrogrado y Tsaritsin, ciudad que recibió más tarde el nombre de Stalingrado. Elegido secretario general del Comité Central en 1922, trabajó para hacerse con el control del aparato del partido a pesar de los reparos de Lenin, quien recomendó su eliminación en su testamento.

Tras la muerte de Lenin, en 1924, Stalin logró hacerse con el poder absoluto y se alió con Zinoviev y Kamenev para defender la idea del socialismo en un solo país, contra la «revolución permanente» y la extensión del socialismo propugnadas por Trotski. De este modo logró deshacerse de éste, un rival poderoso, al que haría asesinar años más tarde en su exilio de México (1940).

Se volvió entonces contra sus aliados, apoyándose en esta ocasión en la «derecha» del partido y en su líder Bujarin, quien, a su vez, luego sería condenado a muerte por Stalin, convertido definitivamente, y gracias a su habilidad y capacidad de manipulación política, en el líder indiscutible de la URSS.

Implantó a continuación una dictadura, cambió las directrices económicas y emprendió «el gran cambio». Al proyecto perteneció el primer plan quinquenal, que suponía la colectivización forzosa de las unidades de producción agrarias y la industrialización en gran escala del país. Al mismo tiempo, para suprimir cualquier tipo de oposición, entre 1935 y 1938 instigó los procesos de Moscú, por los cuales muchas de las principales figuras políticas del partido y gran parte de los cuadros dirigentes del ejército fueron encarcelados o fusilados, acusados de traición. Aunque las cifras no son fiables, se calcula que el número de ciudadanos condenados a trabajos forzados o encerrados en los «gulags» de Siberia a partir de 1935 alcanzó la cifra de entre cinco y diez millones.

El pacto de no agresión que Stalin firmó con Hitler en 1939 no impidió la invasión alemana de 1941. Como comisario de Defensa y mariscal de la URSS, Stalin dirigió la guerra desde el Kremlin, que se negó a abandonar pese a que el gobierno había sido trasladado a Kuíbishev. Se volvió entonces hacia las potencias aliadas y participó en las conferencias de Teherán, Yalta y Potsdam, en las que se organizó el reparto del mundo en dos bloques ideológicos.

De acuerdo con su idea de socialismo, apoyó la formación de las democracias populares en Europa oriental, todas las cuales quedaron en la órbita de la URSS, con la única ecepción de la Yugoslavia de Tito. Durante el XX Congreso del PCUS, celebrado en 1956, tres años después de la muerte de Stalin, Nikita Jruschov denunció sus crímenes e inició el proceso de «desestalinización», que culminó con la retirada de su cadáver del mausoleo Lenin y su inhumación junto al muro del Kremlin
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Gladiator(película)


Máximo es el general de los ejércitos del norte nacido en Augusta Emerita, la película empieza con la batalla de Teutoburgo, al ganar esta batalla el emperador Marco Aurelio le pide a Máximo que sea emperador cuando muera, por delante de su hijo Cómodo, al enterarse Cómodo de la noticia asesina a su padre y manda a ejecutar a Máximo, cuando van a matarlo en el bosque consigue escapar e ir a su pueblo en busca de su familia, pero al llegar su mujer y su hijo están muertos y crucificados, y los entierra, más tarde se desmalla. Es encontrado por un grupo de esclavos que viajaban por la zona, Máximo es vendido a Próximo y se convierte en Gladiador, con el apodo de ¨Hispano¨.
Una vez en Roma, Cómodo es nombrado emperador, y para ganarse la confianza del pueblo organiza unos juegos de gladiadores que durarán varios meses, mientras tanto Máximo mejora como gladiador y consigue luchar en el coliseo, en la representación de la batalla de Cartago, Máximo y sus compañeros ganan el combate, el emperador sorprendido por la forma de luchar del gladiador le pide que se descubra, se resiste un poco y finalmente le ensaña la cara.
Más tarde la hermana del emperador baja a los calabozos a hablar con Máximo y este le pide la libertad para conseguir también la del pueblo de Roma.
Máximo es obligado a luchar contra el único campeón invicto del coliseo, le vence, y le perdona la vida, lo que le hará más popular entre el pueblo romano.
Unos días más tarde por la noche, Máximo consigue su libertad y organiza una emboscada a los guardias romanos.
El emperador reta a Máximo a luchar contra él en el mismísimo coliseo romano, Máximo mata a Cómodo pero el tambien muere.
FIN

lunes, 30 de mayo de 2011

Roosvelt

El ex-presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt, nació el 30 de enero de 1882 y falleció el 12 de abril de 1945, es famoso por tres motivos fundamentales: el primero, haber sido electo presidente en cuatro oportunidades (el único en la historia), el segundo, haber sido quien sacó a Estados Unidos de la Crisis del 29`y finalmente, fue el líder norteamericano durante la Segunda Guerra Mundial.

Su mayor logro, fue sin dudas sacar a Estados Unidos de la profunda crisis a la que estaban sometidos, cuando en el año 1929 cayó la bolsa de ese país. Su política económica, conocida como el “New Deal“, lo llevó a ganar el sillón presidencial en las siguientes elecciones (1932). Una vez superada la crisis, se dedicó a potenciar las relaciones exteriores, intentando retornar a ser la primera potencia mundial, por sobre la URSS.Su tercer período de gobierno, comenzó el ingreso de Norteamérica a la guerra, convirtiéndose en uno de los principales mandatarios de los aliados, conjuntamente conChurchill (Inglaterra) y Stalin(URSS) en intentar finalizar el avance de Hitlter por Europa y de promover la creación de una Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Tras las elecciones de 1944, las cuales volvió a ganar, no pudo completar su mandato, al fallecer al año siguiente, sin poder apreciar la victoria de los aliados contra los nazis y la creación del organismo internacional, una de sus mayores aspiraciones. Le sucedió en el gobierno el vicepresidente, Harry Truman.

Mussolini

Político italiano. Hijo de una familia humilde, su padre era herrero y su madre maestra de escuela. Cursó estudios de magisterio, a cuyo término fue profesor durante períodos nunca demasiado largos, pues combinaba la actividad docente con continuos viajes. Pronto tuvo problemas con las autoridades, y fue expulsado de Suiza y Austria, donde había iniciado contactos con sectores próximos al movimiento irredentista.

En su primera afiliación política, sin embargo, se acercó al Partido Socialista, atraído por su ala más radical. Del socialismo, más que sus postulados sociales y reformadores, le sedujo su vertiente revolucionaria. En 1910 fue nombrado secretario de la federación provincial de Forli y poco después se convirtió en editor del semanario La Lotta di Classe (La lucha de clases).

La victoria del ala radical en el congreso de Reggio nell’Emilia, celebrado en 1912, le proporcionó mayor protagonismo en el seno de la formación política, que aprovechó para hacerse cargo del periódico milanés Avanti, órgano oficial del partido. Aun así, sus opiniones acerca de los enfrentamientos armados de la «semana roja» de 1914 motivaron cierta inquietud entre sus compañeros de filas, atemorizados por su radicalismo. La división entre Mussolini y el partido se acrecentó con la proclama de neutralidad del primero tras la entrada de Italia en la Primera Guerra Mundial en agosto de 1914. En noviembre del mismo año fundó el periódico Il Popolo d’Italia, de tendencia ultranacionalista, lo que le valió la expulsión del Partido Socialista.

Posteriormente, quiso capitalizar el sentimiento de insatisfacción que se apoderó de la sociedad italiana tras el fin de la contienda haciendo un llamamiento a la lucha contra los partidos de izquierdas, a los que señaló como culpables del descalabro, y para ello creó los fasci di combattimento, grupos armados de agitación que constituyeron el germen inicial del partido fascista. Consiguió ganarse el favor de los grandes propietarios y salir elegido diputado en las elecciones de mayo de 1921.

La impotencia del gobierno para hacer frente a la situación en que se encontraba el país y la disolución del Parlamento allanaron el camino para la denominada marcha sobre Roma, acontecida el 22 de octubre de 1922. Su entrada triunfal en la capital italiana, en la cual no encontró ninguna oposición, pues contó con el beneplácito del ejército y del gobierno, motivó su nombramiento de primer ministro por parte del rey Víctor Manuel III.

Gradualmente, aunque con mayor ímpetu tras el asesinato del diputado socialista Giacomo Matteotti en 1924, se erigió como único poder, aniquiló cualquier forma de oposición y acabó por transformar su gobierno en un régimen dictatorial. Apoyado por un amplio sector de la población y con la baza a su favor de un eficaz sistema propagandístico, realizó fuertes inversiones en infraestructuras y recuperó viejos proyectos expansionistas, como la conquista de Etiopía (1935) y la anexión de Albania (1939).

Tras la llegada al poder de Hitler en Alemania, fue acercándose al nazismo, y tras las primeras victorias alemanas en la Segunda Guerra Mundial, que juzgó definitivas, declaró la guerra a los aliados. Sin embargo, el fracaso del ejército italiano en Grecia, Libia y África oriental, así como el avance de las tropas aliadas, motivaron su encarcelamiento por orden de Víctor Manuel III, quien impulsó un golpe de Estado y decretó el fin del fascismo (julio de 1943).

Liberado por paracaidistas alemanes (12 de septiembre de 1943), creó una república fascista en el norte de Italia (República de Salò) pero el avance aliado le obligó a emprender la huida hacia Suiza. Intentó cruzar la frontera disfrazado de oficial alemán, pero fue descubierto en Dongo por miembros de la Resistencia (27 de abril de 1945), y al día siguiente fue fusilado con su compañera Clara Petacci.

Hitler

La Primera Guerra Mundial había dejado una Alemania derrotada política y económicamente, en un frustrado proceso por implantar la democracia liberal que reemplazara anteriores monarquías. Ello, unido al arraigo de su tradición militar y del nacionalismo romántico según el cual el Estado era la encarnación del espíritu del pueblo, así como ciertos hábitos autoritarios de la sociedad alemana, constituía un excelente caldo de cultivo para cualquier nacionalsocialismo, tan en boga en la época.

Adolf Hitler añadió con maestría el elemento del racismo para formar la mezcla explosiva y paranoica que galvanizaría a toda una nación. Consiguió el apoyo de un ejército herido en su honor; de los industriales enfrentados a los sindicatos y al temor de la ideología marxista; de una frustrada clase media y del proletariado «víctima de los sindicatos y de los partidos políticos». Supo concitar en todos el odio a los judíos, como elemento cohesionador, y proponerles la superioridad de la raza aria como única válida para dominar el mundo.

Su obra Mein Kampf (Mi lucha) se convirtió en evangelio de masas, sin ser tratado de política, y en libro santo de la vida e ideas del jefe supremo, sin ser ninguna confesión del autor, a pesar del título. Según lo expuesto en él, la raza aria es superior por naturaleza; el Estado es la unidad de «sangre y suelo»; el Fürher es la encarnación del Estado y por tanto del pueblo... Nada nuevo. Pero sí el arma más eficaz para la más cruel derrota del pueblo que la utilizó, el mayor genocidio de la historia y la destrucción de Europa.

domingo, 29 de mayo de 2011

Churchill

Político británico. A lo largo de su brillante carrera, sir Winston Leonard Spencer Churchill fue sucesivamente el hombre más popular y el más criticado de Inglaterra, y a veces ambas cosas al mismo tiempo. Considerado el último de los grandes estadistas, siempre será recordado por su rara habilidad para predecir los acontecimientos futuros, lo que en ocasiones se convirtió en una pesada carga para sus compatriotas.

Durante años, Churchill fue algo así como la voz de la conciencia de su país, una voz que sacudía los espíritus y les insuflaba grandes dosis de energía y valor. Su genio polifacético, además de llevarlo a conquistar la inmortalidad en el mundo de la política, lo hizo destacar como historiador, biógrafo, orador, corresponsal de guerra y bebedor de coñac, y en un plano más modesto como pintor, albañil, novelista, aviador, jugador de polo, soldado y propietario de caballerías.

Nació el 30 de noviembre de 1874 en el palacio de Blenheim, por aquel entonces propiedad de su abuelo, séptimo duque de Marlborough. Su padre era lord Randolph Churchill y su madre una joven norteamericana de deslumbrante belleza llamada Jennie Jerome. No hay duda de que en sus primeros años conoció la felicidad, pues en su autobiografía evoca con ternura los días pasados bajo la sombra protectora de su madre, que además de hermosa era culta, inteligente y sensible.

Quizás por ello, al ser internado por su padre en un costoso colegio de Ascot, el niño reaccionó con rebeldía; estar lejos del hogar le resultaba insoportable, y Winston expresó su protesta oponiéndose a todo lo que fuese estudiar. Frecuentemente fue castigado y sus notas se contaron siempre entre las peores. Cuando en 1888 ingresó en la famosa escuela de Harrow, el futuro primer ministro fue incluido en la clase de los alumnos más retrasados. Uno de sus maestros diría de él: "No era un muchacho fácil de manejar. Cierto que su inteligencia era brillante, pero sólo estudiaba cuando quería y con los profesores que merecían su aprobación."

Churchill fracasó dos veces consecutivas en los exámenes de ingreso en la Academia Militar de Sandhurst. Sin embargo, una vez entró en la institución se operó en él un cambio radical. Su proverbial testarudez, su resolución y su espíritu indomable no lo abandonaron, pero la costumbre de disentir caprichosamente de todo comenzó a desaparecer. Trabajaba con empeño, era aplicado y serio en las clases y muy pronto se destacó entre los alumnos de su nivel.

Poco después se incorporó al Cuarto de Húsares, regimiento de caballería reputado como uno de los mejores del ejército. Combatió en Cuba, la India y el Sudán, y en los campos de batalla aprendió sobre el arte de la guerra todo cuanto no había encontrado en los libros, especialmente cuestiones prácticas de estrategia que más tarde le servirían para hacer frente a los enemigos de Inglaterra.

No obstante, la vida militar no tardó en cansarlo. Renunció a ella para dedicarse a la política y se afilió al Partido Conservador en 1898, presentándose a las elecciones un año después. Al no obtener el acta de diputado por escaso margen, Churchill se trasladó a África del Sur como corresponsal del Morning Post en la guerra de los bóers.

Allí fue hecho prisionero y trasladado a Pretoria, pero consiguió escapar y regresó a Londres convertido en un héroe popular: por primera vez, su nombre saltó a las portadas de los periódicos, pues había recorrido en su huida más de cuatrocientos kilómetros, afrontando un sinfín de peligros con extraordinaria sangre fría. No es de extrañar, pues, que consiguiese un escaño en las elecciones celebradas con el cambio de siglo y que, recién cumplidos los veintiséis años, pudiese iniciar una fulgurante carrera política.

En el Parlamento, sus discursos y su buen humor pronto se hicieron famosos. Pero su espíritu independiente, reacio a someterse a disciplinas partidarias, le granjeó importantes enemigos en la cámara, incluso entre sus propios correligionarios. Así pues, no es de extrañar que cambiara varias veces de partido y que sus intervenciones, a la vez esperadas y temidas por todos, suscitaran siempre tremendas polémicas.

Tras ser designado subsecretario de Colonias y ministro de Comercio en un gobierno liberal, Churchill previó con extraordinaria exactitud los acontecimientos que desencadenaron la Primera Guerra Mundial y el curso que siguió la contienda en su primera etapa. Sus profecías, consideradas disparatadas por los militares, se convirtieron en realidad y sorprendieron a todos por la clarividencia con que habían sido formuladas.

Lenin

Líder comunista ruso que dirigió la Revolución de octubre y creó el régimen comunista soviético (Simbirsk, 1870 - Nijni-Novgorod, 1924). Procedía de una familia de clase media de la región del Volga. Su animadversión contra el régimen zarista se exacerbó a partir de la ejecución de su hermano en 1887, acusado de conspiración. Estudió en las universidades de Kazán y San Petersburgo, en donde se instaló como abogado en 1893. Sus actividades contra la autocracia zarista le llevaron a entrar en contacto con el principal líder revolucionario ruso del momento, Plejáanov, en su exilio de Suiza (1895); fue él quien le convenció de la ideología marxista. Bajo su influencia, contribuyó a fundar en San Petersburgo la Liga de Combate por la Liberación de la Clase Obrera, embrión del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso presidido por Plejánov.

En 1897, Lenin fue detenido y deportado a Siberia, donde se dedicó al estudio sistemático de las obras de Marx y Engels y elaboró su primer trabajo sobre la aplicación del pensamiento marxista a un país atrasado como Rusia (El desarrollo del capitalismo en Rusia). Tras su liberación en 1900 partió al exilio y fundó en Ginebra el periódico Iskra («La Chispa»), en colaboración con Plejánov; por entonces publicó la obra Qué hacer (1902), en donde defendió la posibilidad de hacer triunfar en Rusia una revolución socialista con tal de que estuviera dirigida por una vanguardia de revolucionarios profesionales decididos y organizados como un ejército. En el II Congreso del Partido Socialdemócrata Ruso (1903), impuso aquellas ideas al frente del grupo radicalbolchevique, que defendía su modelo de partido fuertemente disciplinado como vanguardia de la revolución que creía viable a corto plazo; en 1912 quedaría confirmada definitivamente la ruptura con la minoría menchevique de Plejánov y Martov, apegada a un modelo de partido de masas que preparara las condiciones para el triunfo de la revolución obrera a más largo plazo, pasando antes por una etapa de democracia burguesa.

En 1905 Lenin volvió a San Petersburgo para participar en la Revolución que había estallado en Rusia como consecuencia de la derrota en la Guerra Ruso-Japonesa; aunque el régimen zarista superó la crisis, Lenin consideró aquel movimiento como un «ensayo general» de la revolución socialista, del que apreció especialmente la forma organizativa espontánea de los revolucionarios rusos, como eran los sóviets o consejos populares. El fracaso de aquella revolución le obligó a exiliarse de nuevo en 1907. Luchó por atraer a sus posturas radicales a otros líderes socialistas, al tiempo que completaba un programa revolucionario de aplicación inmediata para Rusia: mezclando la herencia de Marx con la tradición insurreccionalista de Blanqui, propuso anticipar la revolución en Rusia por ser este uno de los «eslabones débiles» de la cadena capitalista, en donde un pequeño grupo de revolucionarios decididos y bien organizados podía arrastrar a las masas obreras y campesinas a una revolución, de la que saldría un Estado socialista. En El Estado y la Revolución (1917) Lenin definía ese Estado como una fase transitoria y necesaria de dictadura del proletariado, que habría de preparar el camino para el futuro comunista.

El estallido de la Primera Guerra Mundial (1914-18) le dio la oportunidad de poner en práctica sus ideas: definió la contienda como fruto de las contradicciones del capitalismo y del imperialismo (El imperialismo, fase superior del capitalismo, 1916) y, en nombre del internacionalismo proletario, llamó sin éxito al movimiento socialista mundial a transformar la contienda en una guerra civil generalizada; más tarde, el deterioro del régimen zarista por efecto de la guerra le permitió pensar en lanzar la revolución socialista en su país como primer paso para una era de revolución mundial.

Cuando la Revolución de febrero de 1917 derrocó al zar y llevó al gobierno a Kerenski, Lenin regresó apresuradamente a Rusia con la ayuda del ejército alemán (que veía en Lenin un agitador capaz de debilitar a su enemiga Rusia). Publicó sus Tesis de Abril ordenando a los bolcheviques cesar en el apoyo al gobierno provisional y preparar su propia revolución mediante la reclamación de «todo el poder para los sóviets». Un primer intento fracasado en julio le obligó a refugiarse en Finlandia, dejando que fuera Trotski quien dirigiera al partido para tomar el poder mediante un golpe de Estado en los primeros días de noviembre de 1917 (según el calendario occidental). El golpe se convirtió en la triunfante Revolución de octubre gracias a la estrategia bolchevique de centrar sus demandas en el fin de la guerra (lo que les atrajo el apoyo de los soldados y las clases populares) y el reparto de tierras (que les permitió contar con la simpatía del campesinado). Lenin regresó enseguida para presidir el nuevo gobierno o Consejo de Comisarios del Pueblo.

Como líder indiscutido del Partido (que en 1918 pasó a llamarse Partido Comunista), dirigió desde entonces la edificación del primer Estado socialista de la Historia. Cumplió sus promesas iniciales al apartar a Rusia de la guerra por la Paz de Brest-Litowsk (1918) y repartir a los campesinos tierras expropiadas a los grandes terratenientes. Pero, consciente del carácter minoritario de sus ideas radicales, demostrado por los resultados electorales, despreció la tradición democrática del socialismo occidental y adoptó una violenta dictadura de partido único, empleando métodos brutales de represión. Disolvió la Asamblea constituyente (1918), proscribió a la oposición y creó una policía política para perseguir a los disidentes; a escala mundial, exigió a los demás partidos socialistas fidelidad absoluta a sus directrices, provocando la escisión del movimiento obrero con la aparición en todos los países de partidos comunistas sometidos al control de una Tercera Internacional comunista (Komintern) con sede en Moscú (1919). Delegó en Trotski la organización del Ejército Rojo, con el que consiguió resistir al ataque combinado de los ejércitos blancos(contrarrevolucionarios) y la intervención extranjera en el curso de una larga Guerra Civil (1918-20). Una vez recuperado el control del antiguo imperio de los zares, articuló el territorio creando la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (1922), a la que dotó de organización formal por la Constitución de 1923.

sábado, 28 de mayo de 2011

La conversión del imperio romano al cristianismo

La situación religiosa en el imperio romano
La decadencia política, social y económica del imperio estuvo acompañada por el relajamiento moral y la desintegración religiosa. Algunos romanos volvieron a adorar con renovado fervor a sus antiguos dioses: Júpiter, Marte, Minerva. Otros buscaron consuelo en la filosofía griega, ante todo, en el estoicismo que enseñaba que el hombre debía conformarse con su destino por injusto e incomprensible que pareciese. Muchos se entregaron a los misteriosos cultos orientales: el culto de la diosa egipcia Isis y la adoración del dios persa Mitras cuyo símbolo era el toro. Estos cultos prometían la resurrección y una vida de eterna felicidad. En todo el imperio se impuso como culto oficial la adoración del emperador divinizado. Pero ninguno de estos sistemas y ritos pudo dar una respuesta a la angustiosa pregunta por el sentido de la existencia y el fin último de la vida humana.
Jesús y el cristianismo:
Jesús nació durante el gobierno de Augusto en el pequeño pueblo de Belén en Judea. Algunos decenios antes, Pompeyo había hecho tributaria a Judea. Luego los romanos impusieron al rey Herodes, quien dejó triste fama como tirano. Finalmente Judea fue hecha provincia, siendo administrada por gobernadores romanos.
A los 30 años de edad Jesús abandonó su hogar y empezó a predicar la Buena Nueva del Reino de Dios, de la salvación eterna y del amor al prójimo. Acompañado por doce fieles discípulos, los apóstoles, recorrió durante 3 años los campos y pueblos de Palestina.
Durante largos siglos los profetas habían anunciado que algún día Dios enviaría a un Mesías, para crear un nuevo reino de Israel. Muchos judíos creyeron que Jesús era, efectivamente, el tan esperado Mesías, pero vieron en él un dirigente político que los dirigía en la lucha contra los romanos para recuperar su independencia y establecer un poderoso reino terrenal. Mas, Jesús no pensaba en una rebelión política, sino en una liberación moral y espiritual. Muchos judíos se desilusionaron y se volvieron contra él. Jesús fue condenado y entregado a las autoridades romanas. El procurador Poncio Pilato lo hizo morir en la cruz.
El Edicto de Milán, el fin de las persecuciones:
El emperador Constantino continuó la obra de transformación del poder imperial iniciada por Diocleciano, complementando las reformas administrativas esbozadas por su antecesor. Pero si en materia política Constantino mantuvo el rumbo de Diocleciano, no sucedió lo mismo en materia religiosa: lejos de perseguir con saña al cristianismo, para eliminarlo, proclamó oficialmente, por el edicto de Milán (313), la tolerancia para la religión cristiana.
Desde el princi­pio de su reinado, Constantino varió fundamentalmente la política tradicional anticristiana del imperio romano. En efecto, al año apenas de ascender al trono, promulgó el edicto de Milán (313), por el cual se establecía la tolerancia para la religión cristiana.
El edicto de Milán estableció una amplía tolerancia religiosa expresada en los términos siguientes: "Hemos resuelto acordar a los cristianos y a todos los demás la libertad de practicar la religión que prefieran, a fin de que la divinidad que reside en el cielo, sea propicia y favorable, tanto a nosotros como a los que viven bajo nuestro dominio. Nos ha parecido un sistema muy bueno y muy razonable no rehusar a ninguno de nuestros súbditos, sea cristiano o pagano, el derecho de practicar la religión que mejor le convenga. De ese modo, la Divinidad suprema, que cada uno honrará libremente, podrá acordarnos su favor y su benevolencia acostumbrados. Es digno del siglo en que vivimos y conviene a la tranquilidad de que disfruta el imperio, que todos nuestros súbditos tengan la completa libertad de adorar al Dios de sus preferencias, y que ningún culto sea privado de los honores que se le deben." El Edicto agregaba luego que los cristianos disfrutarían de los mismos derechos y privilegios que los paganos, y que se les devolverían los bienes que se les habían confiscado durante las persecuciones.
El edicto de Milán señaló el comienzo de una política de constante protección hacia el cristianismo. Constantino le otorgó, poco a poco todas las ventajas de las que hasta entonces habían disfrutado los cultos oficiales del imperio. Eximió de impuestos a los sacerdotes cristianos, porque los paganos poseían ese privilegio, y ayudó a la construcción de numerosas iglesias, de igual modo que se había ayudado siempre a la erección de templos para honrar a los antiguos dioses. Otro de los actos de Constantino, concerniente a la nueva religión, presenta una particular importancia: fue el reconocimiento oficial del domingo, el día del Señor, como día de descanso obligatorio, generalizando, así, para todo el imperio, la práctica de honrar a Dios con un día de descanso, costumbre que antes había sido exclusivamente cristiana.
El reconocimiento, por el emperador, del descanso dominical, benefició especialmente a los esclavos, que hasta entonces trabajaban todos los días de la semana, sin excepción. La decidida protección de Constantino al cristianismo continuó manifestándose durante toda su vida. Sin embargo, Constantino continuó siendo pagano, y mantuvo el titulo de pontífice máximo que le confería la dirección suprema de todos los antiguos cultos tradicionales del imperio. Sólo en sus últimos momentos pareció haberse convertido al cristianismo, haciéndose bautizar.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Consecuencias 2 Guerra mundial! Jose Manuel y Pedro cobos

Cifras de pérdidas humanas son impresionante, las mayores que una guerra haya producido en toda la historia. En total se calculan 55 millones, 25 millones de cuales era militares y el resto civiles, sin contar 5 millones de judíos asesinado en el Holocausto ocasionado por los Nazis. Pero esto es sólo una estimación aproximada , las destrucciones de registros civiles por bombardeos aéreos, la confusión provocada por los traslados de población que imposibilita distinguir entre fallecido y desaparecidos y la pérdida de parte de la documentación han impedido un mayor acercamiento a la cifra real de los muertos. Las víctimas: El número de muertos (según las cifras más aceptadas) llegó a 50 millones. A esta pavorosa cifra hay que sumar las perturbaciones de los prisioneros, las secuelas de los campos de concentración, la desorganización familiar, el hambre y le esfuerzo de adaptación de los soldados vueltos a ala vida civil. La destrucción: Desaparecieron ciudades, vías férreas, carreteras, puentes y plantas industriales, así como se afectaron los campos más fértiles. Los vencidos: Alemania debió aceptar la rendición incondicional y los aliados dividieron su territorio en cuatro zonas de ocupación (norteamericana, inglesa, francesa y soviética). La ciudad de Berlín, situada en la zona rusa, también fue dividida en cuatro zonas de ocupación. El Para el conjunto del conflicto de 1939-1945, tanto en Europa como en Asia, las tratado de paz firmado entre los E.E.U.U. y algunos de sus aliados con el Japón, no fue suscripto por la U.R.S.S. Alemania sufrió el esmantelamiento de su aparato industrial. Los cambios territoriales: Austria y Checoslovaquia recuperaron su autonomía. La frontera polaca siguió la línea del Order-Neisse; en consecuencia, Alemania perdió la Prusia Oriental y los territorios ubicados al este de dicha línea. Los aliados de Alemania (Bulgaria, Hungría, Rumania y Finlandia) firmaron tratados de paz con los aliados, imponiéndose las condiciones dictadas por los soviéticos que ocupaban esos países. Italia perdió su imperio colonial; Trieste fue entregada a una comisión internacional, en tanto que l Venecia Julia pasó a manos de Yugoslavia. Japón perdió sus conquistas. China recuperó Formosa, y la U.R.S.S., Sajalín. Los E.E.U.U., por su parte, ocuparon posiciones estratégicas en el Pacífico, y Corea quedó ocupada por fuerzas norteamericanas y soviéticas. Los cambios políticos: Europa perdió el poder global que conservaba de la guerra. Nació una "bipolaridad" del poder encarnado por dos superpotencias: E.E.U.U. y U.R.S.S. Algunas monarquías cedieron paso a regímenes republicanos: tales los casos de Italia, Yugoslavia, Albania, Rumania y Bulgaria. El "mundo comunista extendió su influencia sobre Europa Oriental y los Balcanes. Se planteó un nuevo conflicto ideológico: por un lado los comunistas y, por otro, las democracias occidentales. Nació la "era nuclear" y, paulatinamente, fue imponiéndose un nuevo "equilibrio del terror". La Naciones Unidas: un instrumento creado para servir la paz internacional

martes, 17 de mayo de 2011

La persecucion a los Cristianos.

Desde la segunda mitad del siglo I hasta el año 313 -y después en ciertas provincias- los cristianos en el Imperio Romano fueron perseguidos. En los primeros tiempos las autoridades cristianas no distinguían la doctrina cristiana de la judía. Así el historiador Tácito menciona las revueltas causadas en Roma en tiempo del emperador Claudio "por un tal Cresto", a quien cabe identificar con Cristo, como la causa de la expulsión de los judíos de la ciudad de Roma el año 44. Se suele afirmar que hubo diez persecuciones romanas contra el Cristianismo decretadas por diez emperadores: son las persecuciones de Nerón, Domiciano, Trajano, Marco Aurelio, Septimio Severo, Maximiano, Decio, Valeriano, Aureliano y Diocleciano. En realidad durante todo este periodo el cristianismo fue religión prohibida (religio illicita) y estuvo permanentemente bajo el riesgo de persecución dependiendo de la sensibilidad de los gobernadores provinciales del momento. Durante largas épocas había bastante tolerancia y la Iglesia tenía libertad de actuación, que era interrumpida por algunas detenciones y algunos martirios, lo que obligaba a los cristianos a pasar a la clandestinidad. Las diez persecuciones tradicionales son diez momentos en los que las autoridades centrales iniciaban épocas de persecuciones generalizadas. Con todo, nunca eran seguidas uniformemente por el Imperio: una vez más, el grado de cumplimiento de los decretos persecutorios del emperador dependía de cada gobernador.

Este es el detalle de las diez persecuciones:

Primera persecución, bajo Nerón, alrededor del año 64: A Nerón el pueblo le atribuyó el incendió Roma; para escapar a la ira de la población, se le ocurrió culpar a los cristianos de este crimen. Fueron detenidos los cristianos de Roma y muchos fueron crucificados en el monte Vaticano, en las cercanías de Roma. San Pedro y san Pablo murieron en esta persecución.

Segunda persecución, bajo Domiciano, alrededor del año 95: Este emperador tuvo fama de cruel y tirano en vida.

Tercera persecución, bajo Trajano, alrededor del año 107: El papa san Clemente fue una de sus primeras víctimas; Simeón, segundo obispo de Jerusalén, fue crucificado; san Ignacio, obispo de Antioquía, fue arrojado a los leones en el anfiteatro de Roma.

Plinio el Joven, gobernador de la provincia de Bitinia, envió al emperador Trajano un excepcional informe acerca de los cristianos, en el cual decía: «Se reúnen en ciertos días antes del amanecer para cantar himnos de alabanza en honor a Cristo, su Dios; toman juramento de abstenerse de ciertos crímenes y comen de un alimento corriente pero inocente» (presumiblemente alude a la comunión eucarística).

Esta persecución continuó bajo Adriano, quien condenó a santa Sinforosa y a sus siete hijos a la muerte. Profanó los lugares sagrados de Jerusalén, y erigió estatuas de dioses paganos en el lugar del calvario y sobre el sepulcro de Jesucristo.

Cuarta persecución, bajo Marco Aurelio, cerca del año 167: San Policarpo, discípulo de san Juan y obispo de Esmirna, sufrió martirio en la hoguera a los 86 años de vida. La persecución fue muy dura en Lyon y Vienne (Francia), donde fueron martirizados san Potino, primer obispo de Lyon, y Blandina, un joven esclavo.

Quinta persecución, bajo Septimio Severo, alrededor del año 202.: A pesar de que este emperador había sido curado por un cristiano, se volvió en contra de ellos. San Clemente de Alejandría dijo de esta persecución: «Todos los días se queman y crucifican mártires antes nuestros ojos». San Ireneo sufrió en Lyon, santa Perpetua y santa Felicidad en Cártago.

Sexta persecución, bajo Maximino, alrededor del año 236: Por razón de muchos terremotos, que los paganos atribuían al olvido de sus dioses, se demandó otra persecución de los cristianos al grito de «¡Los cristianos a los leones!». Dos papas, Pontiano y Antero, y muchos otros, sufrieron martirio.

Séptima persecución, bajo Decio, cerca del año 250: Fue la persecución más sangrienta y sistemática hasta el momento porque quería terminar con la Iglesia matando a sus líderes, por lo que se dirigió especialmente contra los obispos y el clero. El emperador Decio la decretó con la excusa de que el cristianismo y el Imperio romano nunca podrían reconciliarse. Entre las víctimas se encuentran las vírgenes santa Águeda y santa Apolonia.

San Cipriano escribió entonces que: «El emperador Decio se había vuelto tan celoso de la autoridad papal que dijo: «Prefiero tener un rival en mi imperio que escuchar de la elección del sacerdote de Dios (san Cornelio) en Roma».

Octava persecución, bajo Valeriano, cerca del año 258: En Roma, el papa Sixto II y su diácono, san Lorenzo, fueron martirizados. Cuando se le pidió los tesoros de la Iglesia, san Lorenzo reunió a los pobres y los enseñó a su perseguidor diciendo: «He aquí los tesoros de la Iglesia». San Lorenzo murió asado en una parrilla.

En útica, áfrica, 153 cristianos fueron arrojados a las fosas y cubiertos con cal viva.

Novena persecución, ordenada por el emperador Aureliano, y que llegó a fin prematuro a causa de la muerte violenta de éste.

Décima persecución, bajo Diocleciano, alrededor del año 303: Superó a todas las demás en violencia y crueldad. San Sebastián, tribuno de la guardia imperial, sufrió una muerte lenta al ser ejecutado con flechas. Santa Anastasia, la joven santa Inés de Roma, santa Lucía de Siracusa y muchas otras vírgenes consagradas obtuvieron el laurel del martirio. Santa Catalina, virgen noble y culta de Alejandría que reprochó al césar Majencio por su crueldad contra los cristianos y que refutó a los filósofos paganos de su corte, murió por la espada.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Robespierre y el Terror

Robespierre fue un político francés y uno de los más importantes líderes de la Revolución francesa. Formó parte de la convención jacobina, que creó un Comité de Salud Pública,en el que Robespierre se convirtió en un auténtico dictador. En este período que duró apenas una año, pero es la etapa más conocida de la Revolución francesa. Se caracterizó por:

- Protagonismo de las clases populares: El entendimiento entre Robespierre y los sans-cullotes dio paso a una república democrática y social dirigida por “el cuarto estado”.

- El Terror, que dio nombre a este período por el alto número de ejecuciones en la guillotina de monárquicos, girondinos e incluso de algunos jacobinos.

- La radicalización: Se pretendía una ruptura total con el pasado. Se cerraron las iglesias, se sustituyó el calendario cristiano por uno revolucionario y se impuso el culto a la diosa Razón.

Además, durante el período jacobino se redactó la Constitución republicana(1793) que recogía el sufragio universal, al tiempo que se organizaba la defensa del país ante la invasión extranjera. El golpe del Trmidor provocó la caída de Robespierre, el líder jacobino fue guillotinado el 28 de julio de 1794 y los moderados se hicieron con el poder.

lunes, 14 de marzo de 2011

La lanzadera volante

Lanzadera volante, es un instrumento textil, creado por John Kay, durante la revolución Industrial en Europa.

Para tal momento, la manufactura textil del algodón estaba dividida entre la labor de los hiladores y la de los tejedores. El gran problema que presentaba en este momento tal manufactura, era el desfase temporal entre estas dos actividades: se requería de cinco hiladores para suministrar de suficiente material de trabajo a un tejedor.1

La implementación de la lanzadera volante acentuó aún más esta diferencia en la cadena de producción de los tejidos de algodón. La principal consecuencia, fue el aumento de la demanda de hilos que generó una alza de precios. Esta necesidad atrajo la atención de las esferas técnicas y científicas hacia la industria textilera, dando origen al progreso técnico que iniciaría la revolución industrial en Inglaterra.

En 1785 Edmund Cartwright consiguió la patente de una máquina tejedora de invención propia, la cual puso a prueba en una fábrica que construyó en Doncaster,Yorkshire en 1787. Al principio la maquinaria era impulsada por caballos, y posteriormente por un máquina de vapor en 1789. Gracias a este adelanto, por fin se logra un equilibrio entre la actividad del hilado y del tejido, partes esenciales de la industria textil.

Vuelta al absolutismo

Fernando VII retorna el absolutismo a España.
En 1812 la guerra cambió de signo para las tropas anglo-hispano-portuguesas que empezaron a recuperar terreno en la península Ibérica, en tanto las Cortes reunidas en Cádiz, proclamaban una constitución moderada. En noviembre de 1813, Napoleón I entró en contacto con Fernando VII y éste autorizó una paz basada en la neutralidad de España, pero las cortes se negaron a ratificarla. Pese a ello, Napoleón liberó a Fernando VII en marzo de 1814, poco antes de caer él mismo del poder.
Durante la última fase de la guerra se acentuó el enfrentamiento entre las clases privilegiadas y nostálgicas del antiguo régimen y la burguesía liberal que quería aplicar la Constitución de 1812. En este momento intervino decisivamente el estamento eclesiástico que, sintiéndose amenazado en sus intereses por la revolución burguesa, se alineó con la oligarquía e influyó notablemente en el pueblo para que rechazara el sistema constitucional.
A la hora de regresar a España, Fernando VII dudaba entre una y otra opción. Entró en Cataluña el 22 de Marzo de 1814 y se dirigió hacia Valencia entre las aclamaciones del pueblo, frente al cual había conservado su imagen carismática de “deseado”. Por el camino recibió un mensaje del Consejo de Regencia recordándole su obligación de jurar los principios constitucionales. Sus acompañantes, Macanaz, Gómez Labrador, el duque del Infantado y el infante don Antonio, le aconsejaron no dar este paso. El 22 de abril de 1814, 69 diputados realistas publicaron en Madrid el llamado “manifiesto de los persas”, donde se mostraban partidarios del sistema absolutista, con la sujeción del poder real únicamente al bien común, y de la supresión de las instituciones intermedias y representativas de la soberanía popular. Cinco días más tarde, cuando revisaba unos regimientos en Valencia, el general Elio le ofreció su bastón de mando como símbolo de su categoría de general en jefe de todas las fuerzas armadas.
Seguro del apoyo del ejército, del clero, de la alta nobleza y del pueblo, Fernando VII se decidió y, el 4 de mayo, publicó una Real Orden que anunciaba la constitución y la legislación de las cortes y, anunciaba su decisión de no someterse a los poderes legislativos, aunque prometió respetar las libertades individuales, algunas reformas y convocar a Cortes.

La primera República

La Primera República Española fue el régimen político que hubo en España desde su proclamación por las Corte, el 11 de febrero de 1873, hasta el 29 de diciembre de 1874, cuando el pronunciamiento del general Martínez Campos dio comienzo a la Restauración borbónica en España.

El primer intento republicano en la Historia de España fue una experiencia corta, caracterizada por la profunda inestabilidad política y social y la violencia. La República fue gobernada por cuatro presidentes distintos hasta que, tan sólo once meses después de su proclamación, se produjo el golpe de Estado del general Pavía y la instauración de una república unitaria dominada por el Duque de la Torre.

El período estuvo marcado por tres guerras civiles simultáneas: la Tercera Guerra Carlista, la sublevación cantonal en la península Ibérica y la Guerra de los Diez Años en Cuba. Los problemas más graves para la consolidación del régimen fueron la falta de verdaderos republicanos, la división de éstos entre federalistas y unitarios y la falta de apoyo popular.

La guerra de la Independencia

La Guerra de la Independencia Español fue un conflicto armado surgido en 1808 por la oposición de España a la pretensión de Napoleón I de instaurar y consolidar en el trono español a su hermano José Bonaparte, en detrimento de Fernando VII de España, desarrollando un modelo de Estado inspirado en los ideales bonapartistas..

La Guerra de Independencia Española queda enmarcada en el amplio conflicto de las Guerras Napoleónicas y en la crisis del sistema del Antiguo Régimen, encarnado en la monarquía absoluta de Fernando VII. El conflicto se desarrolló sobre un complejo trasfondo de profundos cambios sociales y políticos impulsados por el surgimiento de la identidad nacional española y la influencia en el campo de los «patriotas» de algunos de los ideales nacidos de la Ilustración y la Revolución francesa, el 27 de octubre de 1877 el primer Ministro Godoy, preveían, de cara a una nueva invasión.